PH / Elmer Ancona
CIUDAD DE MÉXICO.- La libertad académica y la autonomía universitaria enfrentan hoy nuevos desafíos, pero al mismo tiempo se han vuelto más indispensables que nunca para la construcción de sociedades democráticas, sostenibles y seguras.
Así lo afirmó Soledad García Muñoz, ex relatora especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Durante la conferencia Principios Interamericanos sobre Libertad Académica y Autonomía Universitaria, organizada por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, la especialista advirtió que defender estos principios implica también proteger el pensamiento crítico, la investigación independiente y el conocimiento como un bien público.
“Protegerla es proteger el conocimiento como bien público. Sin ciencia libre, no hay democracia”
García Muñoz, integrante del Comité Legal de Women in Informal Employment: Globalizing and Organizing y asesora especial del Grupo de Mujeres, Familia y VIH, de Argentina, subrayó que este debate tiene una resonancia particular en América Latina.
Una región donde las universidades han ocupado históricamente un lugar central en la producción de conocimiento científico y crítico, en la formación de ciudadanía y en los procesos de transformación social.
Señaló que esa tradición latinoamericana también ha estado atravesada por tensiones constantes entre conocimiento, poder y democracia.
En ese contexto, consideró relevante que el Sistema Interamericano de Derechos Humanos haya dado un paso importante con la adopción de los Principios Interamericanos sobre Libertad Académica y Autonomía Universitaria, al establecer un marco más claro para la defensa de estos derechos en la región.
“Universidad y democracia mantienen un vínculo inseparable, del mismo modo que ocurre entre universidad y derechos humanos”
En la sesión, coordinada por María Elisa Franco Martín del Campo, del Instituto de Investigaciones Jurídicas, la especialista insistió en que la universidad representa un espacio natural y necesario para el pensamiento crítico y el debate público informado, algo que consideró especialmente urgente en el momento actual.
Durante su exposición, realizada en el aula Dr. Guillermo Floris Margadant, explicó que el Sistema Interamericano de Derechos Humanos brinda una protección regional complementaria a la universal en materia de garantías fundamentales.
“La libertad académica es un derecho humano que abarca la posibilidad de investigar, enseñar, aprender, debatir ideas y difundir conocimiento sin interferencias indebidas”
Afirmó que estos principios constituyen el primer intento dentro del sistema interamericano por articular estándares específicos sobre la libertad académica como una prerrogativa fundamental que, además, hace posible el ejercicio de otros derechos, entre ellos la libertad de expresión, el derecho a la educación, la reunión, la asociación y la igualdad ante la ley.
Entre los 16 principios adoptados se incluyen también la no discriminación, la protección frente a interferencias estatales y la inviolabilidad del espacio académico.
Para García Muñoz, estos elementos dejan claro que la libertad académica no se agota en el campus universitario, sino que se extiende a la participación en debates públicos, la publicación de investigaciones y la circulación social del conocimiento, siempre en estrecha relación con la autonomía universitaria y la vida democrática.
La especialista recordó además que existen antecedentes importantes en el ámbito internacional.
Mencionó, en particular, el papel de la Unesco, organismo que ha sostenido de manera constante que la libertad académica implica enseñar y debatir sin restricciones doctrinarias, investigar y publicar resultados, así como expresar libremente opiniones sobre la institución o el sistema en el que se trabaja.
Advirtió que cuando esta libertad se restringe, como ocurre con frecuencia, las sociedades también ven debilitada su capacidad para comprender los problemas que enfrentan y para construir respuestas informadas frente a esos desafíos.
Desde su perspectiva, el papel de las universidades sigue siendo insustituible, pero su contribución dependerá de que puedan ejercer su labor con plena libertad académica y autonomía universitaria.
FOTO: UNAM


