PH / Redacción
CIUDAD DEL VATICANO.- El diálogo con Dios no pertenece al pasado ni está reservado a un ámbito abstracto: la Palabra de Dios es un acontecimiento vivo que sigue interpelando la existencia concreta de los creyentes, indicó el Papa León XIV.
Al iniciar su reflexión, el Pontífice advirtió que el anuncio cristiano no debe perder de vista el origen divino de la Sagrada Escritura, pero tampoco desconectarse de las esperanzas, heridas y sufrimientos de quienes la escuchan.
En la Audiencia General celebrada en el Aula Pablo VI continuó el ciclo de catequesis dedicado a la constitución conciliar Dei Verbum.
León XIV subrayó que, en la Sagrada Escritura leída a la luz de la Tradición viva de la Iglesia, Dios mantiene abierto un espacio privilegiado de encuentro con las personas de todos los tiempos.
“De lo contrario, se corre el riesgo de convertirse en un lenguaje ‘anacrónico’, incapaz de tocar la realidad actual”.
Explicó que la Biblia no fue escrita en un “idioma celestial” ni en claves sobrehumanas, y recordó que la comunicación exige, ante todo, hacerse comprensible.
Sostuvo que Dios “elige hablar” en términos humanos: se acerca adoptando lenguajes y mediaciones propias de la historia. Así, añadió, los libros sagrados fueron redactados por autores diversos, inspirados por el Espíritu Santo, en el registro de su tiempo y cultura.
“Las palabras de Dios expresadas con lenguas humanas se han hecho semejantes al habla humana, del mismo modo que el Verbo eterno del Padre se hizo semejante a los hombres”.
El Papa subrayó que la Escritura manifiesta no sólo contenidos religiosos, sino un modo de proceder: la “condescendencia misericordiosa” de Dios y su voluntad de hacerse cercano.
Por eso, insistió, el anuncio de la Palabra debe sostener, al mismo tiempo, su profundidad teológica y su capacidad de hablar a la vida real, sin diluir el misterio, pero también sin encerrarlo en fórmulas que ya no dialogan con la experiencia de las personas.
Foto: Vatican News


