PH / Arizbeth Huerta
MÉRIDA, YUC.- El Ayuntamiento de Mérida puso en marcha el primer Bio-Corredor Verde en la historia de la ciudad, un proyecto que busca redefinir la planeación urbana desde una perspectiva ambiental, social y comunitaria.
Esto, en respuesta a los efectos del cambio climático y al crecimiento acelerado de la mancha urbana.
La obra se perfila como uno de los proyectos de infraestructura verde más relevantes de la actual administración municipal, encabezada por la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada.
Durante la presentación, la presidenta municipal señaló que el Bio-Corredor Poniente apuesta por soluciones basadas en la naturaleza para enfrentar fenómenos como el aumento de temperaturas, las lluvias intensas y la pérdida de biodiversidad.
“Este proyecto demuestra que es posible desarrollar la ciudad mientras se protege el entorno, se cuida el agua y se mejora la calidad de vida de quienes viven en estas colonias”.
Especialistas coinciden en que la infraestructura verde puede reducir entre dos y cuatro grados centígrados la temperatura en zonas urbanas densamente pobladas, además de mejorar la infiltración del agua de lluvia hasta en 30 por ciento, lo que disminuye el riesgo de inundaciones.
Mérida, donde el efecto de isla de calor se ha intensificado en la última década, enfrenta picos térmicos cada vez más prolongados, particularmente en zonas con baja cobertura vegetal.
El Bio-Corredor del Poniente forma parte de una visión integral que busca conectar áreas de alto valor ecológico, parques hundidos y espacios comunitarios, creando un sistema continuo de espacios públicos vivos.
“Esta red permitirá regular la temperatura, proteger especies nativas y fortalecer la resiliencia urbana ante eventos climáticos extremos, que han incrementado su frecuencia en la región”.
El corredor abarca un trayecto de 1.2 kilómetros que conecta el Parque Arqueoecológico del Poniente con el Parque Ecológico del Poniente, integrando espacios como el Parque Yucalpetén y el Parque de los Cantaritos.
En conjunto, estos espacios suman alrededor de 75 hectáreas de áreas verdes y zonas de conservación, una cifra significativa en una ciudad donde organismos internacionales recomiendan al menos nueve metros cuadrados de área verde por habitante.
Además de su impacto ambiental, el proyecto fue concebido como un laboratorio urbano de innovación social.
Incluye acciones de educación ambiental, ciencia ciudadana y participación comunitaria, con la incorporación activa de vecinos, juventudes y organizaciones civiles en el cuidado y apropiación del espacio público.
La intervención contempla murales, rehabilitación de áreas deportivas y comunitarias, jardines de polinizadores, zonas de reforestación, biofiltros, microcuencas, humedales con sistemas de monitoreo y señalética informativa.
Foto: Ayuntamiento de Mérida


